ALAI, América Latina en Movimiento
2009-06-09
Nuevas negociaciones
Cambio climático: Las preguntas siguen
sin respuestas
Por
Gerardo Honty
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La primera semana de la nueva fase de
negociaciones de
En
uno de los temas de debate hay una discusión de fondo que merece un análisis de
mayor alcance. Se trata de la posible inclusión de criterios de desarrollo
sustentable y los sistemas de monitoreo para ciertas actividades que podrían
darse en los futuros acuerdos.
Mitigación nacional
Uno
de los nuevos mecanismos que están en la agenda del debate son las llamadas NAMAs, acrónimo en inglés de las Acciones de Mitigación
Adecuadas al País. De acuerdo a este nuevo esquema, los países en vías de
desarrollo podrán recibir recursos financieros de fondos internacionales a ser
creados a tal fin, además de aquellos obtenidos por los conocidos “mercados de
carbono”.
No
hay definiciones muy precisas aún respecto de la arquitectura final de estos
nuevos procedimientos pero algo puede adelantarse. Las NAMAs
se traducirán en planes o programas nacionales de mitigación (reducción de
emisiones de gases de efecto invernadero), y que incluirán acciones y medidas a
ser formulados por los países en vías de desarrollo, y que deberán registrar
ante
Estos
planes nacionales de mitigación podrán incluir tres tipos de medidas o acciones
en función de la fuente de su financiamiento. En primer lugar estarían las
medidas autofinanciadas, es decir, aquellas que los países lograrán en base a
sus propios recursos y esfuerzos nacionales. En un segundo escalón, las medidas
de mitigación propuestas podrían recibir recursos de un fondo internacional
especialmente creado para este fin, para financiarlas total o parcialmente (su
costo incremental). Finalmente, un tercer nivel incluye las acciones propuestas
en el plan por encima de un cierto umbral de compromiso, y que podrán generar
certificados de reducción de emisiones para ser comercializadas a través del
mercado de carbono.
Estos
planes nacionales deberán ser registrados ante
Las fallas del pasado
Uno
de los temas cruciales de la estructura de las NAMAs
es que, al igual que como ocurre hoy con el Mecanismo de Desarrollo Limpio, se
requiere que contribuya al desarrollo sustentable del país, o demuestren co-beneficios
ambientales y sociales. En el caso del Mecanismo de Desarrollo Limpio, se
estableció que la evaluación de la contribución a la sustentabilidad es una
decisión nacional. Es decir, es el propio país anfitrión quien decide cuáles
proyectos son elegibles o no, y de acuerdo a sus propios criterios.
Sin
embargo, la fragilidad de los procedimientos establecidos por la mayoría de los
países para determinar esta condición resultó en que muchos de los proyectos
aprobados no resultaran en una contribución al desarrollo sustentable. Muchos
gobiernos, con el ánimo de obtener recursos adicionales para emprendimientos
que se fueran a instalar en sus países, han otorgado aprobaciones sin análisis
demasiado profundos.
En
virtud de esto, renace el debate sobre la necesidad de imponer, o no,
estándares internacionales bajo el marco de
Las preguntas
Sumando
las dos condiciones –el monitoreo externo de las medidas más la decisión sobre
la contribución al desarrollo sustentable- podríamos estar ante una nueva forma
de control internacional sobre parte de los planes y medidas que adoptan los gobiernos de los
países en desarrollo.
Esto
abre las puertas a un debate mayor: ¿pueden países soberanos someterse a un
procedimiento de decisión y control internacional acerca de las medidas que
adoptan en sectores estratégicos para su desarrollo, como puede ser la energía,
el transporte o la agricultura? ¿Podría hacerse en todos los “escalones” o
solamente en aquellos en los que las medidas o acciones reciben el apoyo de
fondos internacionales para su implementación?
Y
en caso de una respuesta negativa: ¿cómo van a asegurar los países en desarrollo
que sus actividades en este marco van a contribuir verdaderamente al desarrollo
sustentable, garantizando beneficios sociales y ambientales?
Desafortunadamente
muchos gobiernos de los países en vías de desarrollo no han demostrado ser
capaces de asegurarlo bajo el mecanismo de desarrollo limpio, ya que los fondos
adicionales obtenidos por esta vía solo han servido para aumentar las ganancias
de inversores y empresas, muchas de ellas multinacionales, y sin beneficios
adicionales para sus propios gobernados.
¿Será
necesario, para garantizar que los beneficios de los fondos internacionales
lleguen a buen destino, que exista un mecanismo de control internacional como
el que se vislumbra en las NAMAs?
Y
si llegáramos a la conclusión que sí: ¿estaremos ante las puertas de un nuevo
sistema de gobernanza mundial que vigile la senda del
desarrollo sustentable de los países en desarrollo?
Por
ahora no hay urgencia de responder a estas preguntas. En estos días en Bonn no
se estará resolviendo esto definitivamente. Pero sí hay que irlo pensando
porque es posible que en diciembre, cuando se celebre el encuentro clave sobre
cambio climático en Copenhague, se llegue a una decisión en torno a la
arquitectura final de las NAMAs.
- Gerardo Honty
es analista de temas energéticos en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología
Social). En exclusiva para ALAI desde Bonn (Alemania).