PROYECTO DE COMUNICACIÓN
EL HONORABLE
SENADO DE LA PROVINCIA DE ENTRE RÍOS
Que vería con agrado que el Poder Ejecutivo Provincial, a través del
organismo competente, gestione y coordine con las demás provincias argentinas
comprendidas dentro de la Cuenca del Plata la organización de un Comité de
Respuestas ante los Impactos Socio-Económicos del Cambio Climático.
En los últimos años han
proliferado los llamamientos internacionales en torno a la necesidad de contar
con mecanismos efectivos de monitoreo de los denominados “cambios globales”,
como así también la planificación de estrategias de desarrollo que permitan
hacer frente con éxito al impacto de dichos cambios sobre la sociedad. Se
entiende por cambios globales a una serie de fenómenos de naturaleza
primariamente ambiental, que pueden (o no) ser originados por la acción humana,
cuya manifestación es de escala regional o global, y que son susceptibles de
alterar el desarrollo económico, urbano, demográfico y/o social de las naciones.
Ejemplos elocuentes de dichos cambios son la alteración de los ciclos
biogeoquímicos, el calentamiento global, la destrucción de la capa de ozono
atmosférico, el aumento en el nivel del mar, etc. En algunos casos se trata de
fenómenos concomitantes y de efectos sinérgicos o, dicho de otro modo, de
distintas manifestaciones de un mismo y único proceso.
Un informe reciente del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alerta sobre el
impacto negativo que dichos cambios (particularmente, el calentamiento global)
tendrán sobre amplios sectores de los países menos desarrollados. Crisis de
recursos, violencia social, conflictos inter- e intra-regionales, alteraciones
demográficas, desplazamiento de intereses geoestratégicos, etc., han sido citados
entre las consecuencias de los cambios globales a escala planetaria.
La República Argentina se verá afectada por los efectos e
impactos de los cambios globales en el corriente siglo. Ya no se trata de
preguntarse si los mismos nos afectarán o no, sino cuándo, cómo, dónde y en qué
orden de magnitud. Cómo se desplazarán las fronteras agrícolas del país, cuál
será la magnitud de posibles anegamientos en los sectores urbanos de las áreas
costeras, cómo afectarán estos cambios las disponibilidades hídricas y
energéticas del país, qué modificaciones en la distribución de la biota
afectarán a qué áreas, qué tipo y grado de conflictos sociales traerán
aparejados estos cambios como consecuencia de su impacto sobre la producción y
la economía nacional, etc. En función de dichos cambios, y de los distintos
escenarios alternativos a evaluar,
habrá que preguntarse también qué políticas de desarrollo, emplazamiento de
infraestructura estratégica y adecuación del aparato productivo permitirán
adaptarse progresivamente a los mismos.
En forma sostenida, aunque con exiguos recursos, varios
investigadores e instituciones científicas comienzan a dar cuenta de estos
interrogantes y a plantear propuestas para una estrategia nacional acorde con
estos cambios. Sin embargo, los análisis estrictamente académicos generalmente
soslayan un aspecto de fundamental importancia a la hora de implementar
políticas de desarrollo: ¿qué hacer frente a los cambios que se avecinan? o, en
otros casos, ¿cómo articular las propuestas con políticas públicas concretas en
el corto, mediano y largo plazo?