
Diagnóstico de la situación
La humanidad enfrenta un Cambio Ambiental Global originado por acciones
antropogénicas que modifican las características físico-químicas y biológicas y
alteran los procesos naturales en la atmósfera, en los océanos, en los sistemas
de agua dulce y en los ecosistemas terrestres y su productividad. Esto causa
entre otras consecuencias el deterioro de la capa de ozono, un cambio profundo
en el sistema climático terrestre, la pérdida de diversidad biológica y la
desertificación.
La exacerbación de los procesos de la temperie y el clima pone en
evidencia cambios ambientales que se agravarán en las próximas décadas. Este
Cambio Ambiental Global y, de manera particular, el calentamiento terrestre, amenazan la integridad, la productividad y las
capacidades de adaptación de los sistemas naturales y sociales.
Las formas de aplicación de las modalidades de producción y consumo desarrolladas a partir de la primera revolución industrial han sido las causas básicas del deterioro global. Los bienes y servicios producidos por el hombre se comercializaron con precios altos y se expandieron en constante aumento, mientras los recursos naturales han sido usados como si fueran ilimitados, inagotables y gratuitos, rebajando su valor como bienes y sin una estimación apropiada de su significación patrimonial.
No se reconoció el valor intrínseco ni el valor
económico de los sistemas biológicos y geológicos, y de los procesos naturales
de los que dependen tanto las actividades de producción y consumo como el tipo
de vida que existe en el planeta. Esta modalidad condujo a un continuo y
creciente deterioro de los sistemas de apoyo vital, alentando demandas que han
llegado a superar la producción sostenible de los ecosistemas y han consumido
con ritmo creciente las reservas utilizables de los recursos no renovables.
Pareció olvidarse que la civilización dependió y depende por completo de sus recursos
naturales y de sus ciclos y períodos de recuperación.
En consecuencia es
necesario modificar las modalidades dominantes de producción y consumo
introduciendo aportes de la ciencia y la tecnología que reconozcan la existencia de límites en los recursos
naturales y en su capacidad productiva, consideren los aspectos humanos y
sociales de las comunidades involucradas y los integren en la economía.
Por lo tanto el capital
natural ha pasado a ser el factor limitante para un desarrollo económico
sostenible. Consecuentemente, deberán adoptarse estrategias de mitigación y
acciones de adaptación, que sean la base del diseño de políticas orientadas a
aumentar la protección de los ecosistemas naturales y humanos, sus recursos y
servicios ambientales y su productividad, e impulsen su uso racional.
Debido a su
extrema complejidad resulta difícil anticipar con precisión la forma e
intensidad con la que este problema afectará la continuidad de la vida y de la
diversidad biológica en todos sus niveles, y particularmente a la especie
humana, pero no cabe duda que sus impactos sobre la naturaleza y la sociedad influirán
en los campos biológico, científico, económico, social, jurídico, político y
espiritual.
Resulta imperioso,
particularmente en nuestro país, mejorar los sistemas de observación y
monitorear el comportamiento de las variables que definen la calidad ambiental.
Ello permitirá aprovechar efectos beneficiosos en algunas regiones y mostrará en
su integridad los impactos desfavorables que probablemente tendrán varias de
las siguientes características:
·
Aumentará la
frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos.
·
Las sequías e
inundaciones se tornarán más frecuentes y éstas últimas aumentarán las cargas
de sedimentos y deteriorarán la calidad del agua.
·
Los rendimientos
de las cosechas experimentarán variaciones, en muchos casos negativas, por la acumulación de efectos del
cambio climático y la degradación de los suelos.
·
El derretimiento
de los hielos polares, de los glaciares, y del permafrost de las latitudes altas, reducirá las escorrentías. Además
modificará el albedo y al aumentar la absorción de calor, acelerará el proceso
de calentamiento global.
·
El aumento del
nivel del mar afectará los asentamientos humanos costeros, su infraestructura y
sus actividades productivas y aumentará la intrusión de agua salada en
estuarios, ríos y aguas subterráneas.
·
Disminuirá la
disponibilidad de agua dulce en muchas regiones y particularmente donde se
produzca la pérdida o retroceso de los grandes reservorios alimentados por
glaciares.
·
Los cambios en
las temperaturas que llevan a su elevación en zonas templadas favorecerán el
despliegue de vectores de enfermedades y parásitos en ciertas regiones donde
actualmente no existen, afectando a las poblaciones humanas que carecen de la inmunidad
adecuada y aumentando la incidencia de plagas agrícolas y enfermedades en el
ganado.
·
Se acelerará la
tasa de pérdida de la diversidad biológica.
La Argentina es altamente
sensible al Cambio Ambiental Global y al Cambio Climático en particular, porque
su economía se funda fuertemente en la producción primaria y en el procesamiento
de recursos naturales.
Los ecosistemas costeros y
boscosos del territorio nacional, sus praderas, sus ecosistemas agrícolas y de
agua dulce, sin excepciones, están mostrando inequívocas señales de deterioro.
Por tala y conversión, los
bosques nativos se han reducido a una tercera parte del patrimonio original y
se encuentran seriamente degradados. Las mayores reservas pesqueras marinas de
la Argentina están sometidas a sobrepesca o se explotan en su límite de
supervivencia. Los humedales se degradan y declinan en cuanto a la cantidad y la
calidad del agua. Numerosas especies de agua dulce se encuentran amenazadas o
en peligro de extinción. Avanza la desertificación y los suelos muestran graves
procesos erosivos y pierden fertilidad. La contaminación y los residuos
industriales y urbanos crecen rápida y peligrosamente.
Este escenario nacional es resultado
de un proceso que no ha cuidado la necesaria conciliación entre el crecimiento
económico por una parte y el progreso social, la protección del ambiente y la
protección de los recursos naturales y su prudente administración por la otra.
En la Argentina
frecuentemente se ha privilegiado el crecimiento económico mayor e inmediato sin
la debida consideración de su impacto ambiental, razonando erróneamente que los
problemas ambientales podrán resolverse cuando se alcancen mayores niveles de
ingreso y de desarrollo tecnológico.
Sin embargo, los daños
ambientales pueden ser irreparables y la restitución no siempre es posible. La
remediación no es una alternativa que permita restablecer la calidad del
recurso dañado y cuando los problemas se agudizan suele prevalecer la
resignación pasiva.
Las dudas paralizantes y la carencia de decisiones suponen la ilusión de que el problema ambiental se resolverá solo, ignoran que esa ilusión es equívoca y peligrosa, y desconocen que es posible reducir drásticamente el impacto negativo de la acción humana sobre los sistemas naturales. Una acción ecológicamente racional sentará las bases para fundar un nuevo modelo de desarrollo.
Cooperación con la comunidad internacional.
Sin perjuicio de lo anterior la República Argentina ha mantenido una clara posición en defensa de la calidad del ambiente desde la década de 1950. Ello ocurrió en la negociación del Tratado Antártico, en la Comisión Ballenera Internacional, en la FAO, en la UNESCO y en otros organismos internacionales. Esa acción se profundizó en la década siguiente en el Consejo Económico y Social, en las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la adopción de diversas resoluciones sobre materias ambientales, sociales y económicas y en las conferencias y reuniones internacionales que desde la década de 1970 han jalonado el camino hacia una cooperación internacional que asegure condiciones de vida digna a todos los habitantes del planeta.
Nuestra representación lideró la negociación del Protocolo de Kioto en cuya gestión continúa participando activamente y también se destacó en la Conferencia de Johannesburgo sobre Desarrollo Sostenible.
Consecuentemente
la República Argentina el país tiene títulos muy bien fundados para continuar
orientando la cooperación multilateral en las materias vinculadas con el Cambio
Ambiental Global en las conferencias y en los organismos internacionales.
Exhortación
En nuestro país resulta
indispensable promover la responsabilidad social, económica y ambiental de todos los sectores para
procurar la sostenibilidad del proceso de desarrollo. Para ello, el sistema
científico y tecnológico, los empresarios, los trabajadores y las autoridades,
deben concentrar conocimientos, recursos y esfuerzos para proteger y restaurar
nuestros ecosistemas degradados, tanto los naturales como los urbanizados.
Deben modificarse los hábitos
de producción y consumo para aprovechar en forma sostenible los recursos
naturales y los desarrollados por el
hombre. También es un deber promover el ordenamiento territorial y sistemas de
gestión ambiental aptos para el sector productivo.
La República Argentina
necesita reorientar el actual proceso de
desarrollo dotándolo de amplitud, con participación de todas las áreas de la
economía, de todas las zonas geográficas y de todos los grupos sociales. Es
necesario integrar las políticas ambientales en la formulación de las políticas
económicas y sociales centrales. El cuidado del ambiente y de los recursos
naturales no funciona eficientemente cuando se lo aplica como un agregado
tardío a decisiones básicas adoptadas sin haber tenido en cuenta desde el
comienzo las consideraciones ecológicas.
Además el Estado debe
evitar que los sectores de menores recursos soporten las peores condiciones de
calidad de vida y sean los más agredidos por la contaminación y las demás
externalidades negativas de un desarrollo no sostenible.
En este momento económico y
social
Propuesta de medidas y acciones inmediatas
El Cambio Ambiental Global descripto evidencia la urgente necesidad de la adopción de medidas y la ejecución de acciones orientadas a:
a) Integrar la información necesaria sobre las variables
geofísicas, biológicas, sociales y económicas que permitan un manejo seguro y
confiable de las actividades gubernamentales y privadas involucradas en las
metas conducentes al progreso de la sociedad argentina.
b) Desarrollar, promulgar y poner en vigencia efectiva
las leyes y reglamentaciones que aseguren el cumplimiento del Artículo 41 de la
Constitución Nacional, a la luz de los nuevos escenarios naturales y humanos
que resultan del Cambio Ambiental Global.
c) Posibilitar y propiciar que la obligación legal de
preservar y mejorar el ambiente, bien común de todos los habitantes, sea
asumida por la población en sus conductas individuales y particularmente, por el
gobierno nacional y los gobiernos provinciales y municipales.
d) Constituir y mantener vigentes y efectivas
instituciones apropiadas para la información y la educación ambientales y velar
por el cumplimiento de las normas.
e) Realizar los estudios e investigaciones para un
eficiente ordenamiento territorial, ambiental y productivo, con información
completa de los recursos naturales (climáticos, geológicos y biológicos) y sus
proyecciones posibles en tiempo y espacio, con el fin de asegurar el bienestar
de todos los habitantes del territorio nacional.
f)
Iniciar el
análisis de las estrategias de adaptación necesarias para hacer frente a las
consecuencias adversas del Cambio Climático Global, tomar provecho de los efectos beneficiosos que pudiera tener, y
promover la mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero y el secuestro
y almacenaje de esos gases.
g) Promover y facilitar la contribución y participación de
los profesionales y científicos y de sus centros e instituciones de base, para
analizar y evaluar los problemas ambientales en las reuniones, conferencias, simposios
y talleres regionales e internacionales.
h) Establecer un órgano consultivo nacional competente en
esta materia para asesorar a los poderes públicos, integrado por representantes
de reconocida valía profesional, científica, empresarial, sindical y de otros sectores
relevantes.
i)
Mantener el
nivel de actuación de la República Argentina en los ámbitos bilateral, regional
y multilateral y continúe y profundice las acciones y los esfuerzos que
contribuyan a consolidar la solidaridad y la cooperación entre todas las
naciones del mundo.
Buenos Aires, 3 de septiembre de 2007