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Nueva Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable: Dra. Romina Picolotti |
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Dra. Romina Picolotti, nueva Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina. Es Presidenta de CEDHA Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente, ONG miembro del FOROBA. |
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Romina Picolotti es nombrada Titular de Ambiente de la Republica Argentina.
27 de junio. Buenos Aires. El jefe de Gabinete Argentino, Alberto Fernandez, anunció hoy, luego de varias semanas de incertidumbre sobre el futuro de la cartera ambiental argentina, que Romina Picolotti, abogada de 35 años, Fundadora del Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), y recientemente galardonada en Noruega con el Premio Sophia por su contribución innovadora al desarrollo sustentable, será la nueva titular de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, que pasaría a depender directamente de la jefatura de gabinete y que sería convertida en un futuro próximo, en Ministerio Público.
Abogada representante de la Asamblea de Gualeguaychú, del Gobierno de Entre Ríos, y más recientemente de la Nación Argentina en el ya mundialmente conocido conflicto bilateral entre Argentina y Uruguay por la instalación de dos plantas de producción de celulosa sobre el Río Uruguay, Romina Picolotti habló el mes pasado con el Presidente Kirchner, sobre la importancia de elevar la agenda ambiental de la nación, y la necesidad de mostrar como nación, un compromiso sólido en la materia, elaborando una agenda ambiental amplia, seria, participativa y estrechamente ligada a los derechos humanos de la personas y comunidades más afectadas por la degradación del ambiente.
En pleno conflicto con Uruguay por las pasteras, y días antes de la presentación de la queja ante la Corte Internacional de Justicia, el Presidente Kirchner anunció el compromiso nacional de priorizar el ambiente, de elevar el estatus de la Secretaría de Ambiente, y presentaba ante sus pares Europeos, en Vienna, serias preocupaciones por los modelos corporativos internacionales dominantes que exportan industrias contaminantes a países en desarrollo. Fue para la Argentina un discurso de contenido y postura inédita desde un Presidente, anunciando un cambio de perfil en materia ambiental, postura que ha generado grandes expectativas localmente y desde la sociedad civil ambiental argentina.
Picolotti retornó a la Argentina en 1999, luego de varios años en el exterior, para fundar la ONG que precide hasta el presente (el CEDHA), con el propósito de promover una agenda ambiental que fuera más vinculada con los derechos humanos, garantizando un ambiente sano para todas las personas, especialmente comunidades vulnerables que sufren una carga desproporcionada de la degradación ambiental. Lleva consigo a la máxima institución ambiental de la Argentina, una larga trayectoria en materia de desarrollo sustentable y derechos humanos, y el paso por instituciones diversas, nacionales, e internacionales, tales como un interludio en la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos, y cargos diversos con instituciones internacionales incluyendo a la OEA, y organizaciones de la sociedad civil dedicadas a los derechos humanos, en Washington, Nicaragua, Perú, Haití, y Camboya.
La nueva titular de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, jurará ante el Presidente Kirchner, en su nueva función la semana entrante, en cuyo momento presentará su equipo de trabajo, y su plan de acción para el próximo año. El plan incluirá un fuerte acercamiento de la materia ambiental al ámbito social y a los derechos humanos, fomentando la participación y el acceso a la información, característica emblemática de su labor desde el CEDHA, y por el cual fue nombrada Premio Sophia 2006. Buscará también alianzas con el sector productivo/empresario, a fin de generar lineamientos hacia un desarrollo sustentable y una producción más limpia y menos nociva para el ambiente y para las personas.
Cuenta con el apoyo absoluto del Presidente en las transformaciones que serán necesarias en la Argentina para lograr la elevación de la temática ambiental a un nivel prioritario dentro de la administración pública y en el ámbito socio político, y económico, hacia el desarrollo sustentable, y el pleno respeto de los derechos humanos.
Romina Picolotti fue premiada en Noruega, recibió en Oslo, el Premio Sofía 2006 que le otorgó la Sophie Foundation, por su contribución innovadora a la promoción del vínculo entre los derechos humanos y el ambiente.
Por Osvaldo Nicolás Pimpignano *
“En un marco de derechos humanos, el Estado, los empresarios y los ciudadanos tenemos la obligación de actuar respetando la naturaleza y a aquellos que la habitan, no como gracias concedidas al prójimo, sino porque tenemos la obligación jurídica de hacerlo”, remarcó la abogada al recibir el galardón.
Picolotti, quien, tambien acompaña al Gobierno de Entre Ríos en las acciones que lleva adelante contra la instalación de papeleras contaminantes en Fray Bentos, fue premiada en Oslo por su labor en defensa de los derechos humanos en relación con el medio ambiente.
Al hablar en la ceremonia, expresó su “asombro” por haber sido escogida “entre tantos calificados nominados” para este premio y destacó que el “Sofía presenta de algún modo las preocupaciones existenciales que nos inquietan y es, sin duda, la búsqueda incesante de respuestas a las mismas”.
Aprovechó la “oportunidad única para transmitir” sus “pensamientos relacionados con la defensa del medio ambiente desde una perspectiva de los derechos humanos”.
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Picolotti señaló que a su entender “la defensa del ser humano, de su dignidad, de sus derechos humanos inevitablemente implica la defensa de la tierra. Y la defensa de la tierra es la defensa del ser humano”.
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Por eso, advirtió, “si continuamos destruyendo los recursos vitales que nos brinda el planeta, desconociendo nuestra pertenencia, solo podemos esperar verdaderas catástrofes sociales”. “Hemos fundamentado nuestra existencia en sistemas sociales que promueven el despilfarro masivo. Malgastamos millones de dólares para satisfacer la vanidad humana. Pero no invertimos lo suficiente en reemplazar sistemas de producción y de consumo que serían menos nocivos al planeta tierra y con ello a las personas. En sólo unas décadas, en nuestro afán de consumo extremo y confort superfluo, hemos contaminado y estamos contaminando el planeta a un ritmo vertiginoso, en una magnitud tal que ponemos en riesgo nuestra propia existencia”, hizo notar.
Sostuvo a la vez que “estos sistemas sociales, cuya esencia es el despilfarro, sólo pueden mantenerse en el tiempo mediante la explotación irracional de recursos naturales aportados principalmente por los países pobres”.
En ese contexto se preguntó “¿qué hacer frente a este escenario? Sin duda no podemos quedarnos de brazos cruzados, hay demasiado en juego”, dijo, para enseguida concluir que “semejante desafío requiere de la acción conjunta, solidaria y coordinada. Debemos elevarnos por encima de los intereses mezquinos. Es preciso, en virtud de la urgencia, actuar ya”.
Según Picolotti, “seremos exitosos en la medida en que les dejemos a nuestros hijos un mundo mejor, socialmente más justo y naturalmente más habitable. Seremos felices si nuestros nietos podrán nadar sin temor en los mismos ríos y lagos en los que nosotros hemos nadado”.
“Ahora bien, este accionar necesario tanto por parte del ciudadano como por parte del Estado y por el empresariado, no puede realizarse al margen del derecho, sencillamente porque es este el medio que hemos elegido para relacionarnos, para convivir. En la cúspide de la pirámide normativa se encuentra el derecho de los derechos humanos y es este, no otro el que debe guiar nuestra acción. Debemos interpretar y exigir los derechos humanos en conexión con el ambiente”.
El rol del Estado y de las empresas
En este sentido Picolotti consideró que, “la protección del ambiente en el marco jurídico de los derechos humanos significa límites. Ni los ciudadanos, ni las empresas, ni los Estados tenemos un margen de acción indefinido o solo ajustado a cuestiones económicas; muy por el contrario, todo el accionar público o privado está legalmente condicionado al pleno respeto de los derechos humanos. Esto quiere decir que las políticas públicas y las políticas empresarias deben tener fundamentos de equidad, deben propender a la dignidad de las personas, al respeto de las culturas y a la protección del ambiente. Las políticas públicas y privadas deben integrar todos estos elementos”.
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“Debemos interpretar y exigir los derechos humanos en conexión con el ambiente”
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“El desarrollo no es tal si no reduce la pobreza y si no procura la protección actual y futura de los recursos naturales y culturales. Para ello, es obligación inexcusable del Estado y del sector privado incluir todo proceso de desarrollo en un marco de derechos humanos, que reconoce que la gente necesita trabajo y oportunidades económicas, pero no a expensas del aire que respiran, la biodiversidad de la que gozan o la cultura que valoran”, enfatizó.
En esta dirección, apuntó, “en el Centro de Derechos Humanos y Ambiente, ONG en la trabajamos todos los días para revertir esta situación de desigualdad socio-ambiental, promoviendo la visibilidad de las victimas de la degradación ambiental como víctimas de violaciones de derechos humanos, exigiendo el respeto de los derechos humanos”.
Por este motivo, consideró que “el tratamiento de ‘lo ambiental’ desde el Estado, no puede limitarse a las acciones de un Ministerio o Agencia específica; por el contrario involucra varios aspectos de las políticas estatales y del sector privado y es absolutamente inseparable del acontecer económico y social”.
En tanto, acotó, “las empresas deben ser concientes, medir, y reducir el impacto social y ambiental de su producción, actuando siempre en conformidad con sus obligaciones nacionales e internacionales, con respeto por los derechos humanos, por el derecho internacional ambiental, y deben respetar los crecientes y diversos estándares de responsabilidad empresaria que las gobiernan. Las empresas deben evitar las políticas de doble Standard, siempre buscando la protección y el cumplimiento del más alto nivel de protección y estándares universales en normativa ambiental y social”.
“En un marco de derechos humanos, el Estado, los empresarios y los ciudadanos tenemos la obligación de actuar respetando la naturaleza y a aquellos que la habitan, no como gracias concedidas al prójimo sino porque tenemos la obligación jurídica de hacerlo”, subrayó y concluyó que, “como contrapartida del incumplimiento de esta obligación legal, las personas afectadas debemos tener la posibilidad de recurrir a un juez para demandar el cumplimiento de esta obligación. Sin acceso a la justicia para exigir la vigencia de nuestros derechos humanos frente a la degradación ambiental nuestros esfuerzos se diluyen”.
* Periodista de Investigación
Miembro de la RENACE, RedClac y AAPA,
FUENTE: AAPA y CEDHA
http://www.clarin.com/diario/2006/06/27/um/m-01223608.htm
http://www.lanacion.com.ar/politica/nota.asp?nota_id=818523
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